X LA IDENTIDAD

EL CIELO POR BANDERA

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La historia oficial argentina no ha sido justa con la figura de Manuel Belgrano: hasta su nombre ha sido escamoteado de la fecha que lo recuerda. Su enorme figura de planificador, economista y visionario está eclipsada por la silueta de la anécdota, aquel comandante que ordena izar un pabellón celeste y blanco. Para diluir su presencia en el relato de nuestro pasado histórico se le achacó la responsibalidad de varias derrotas militares, y su imagen se fue empequeñeciendo hasta ser solo una ilustración del "Día de la Bandera".   
Pero un estudio de los numerosos escritos, documentos y proyectos que quedaron como testimonio de su obra permite ver al hombre de estado comprometido con el desarrollo de nuestro país.
En su Memoria de 1796, siendo funcionario de la Corona Española como Secretario del Consulado de Buenos Aires, Belgrano escribe que "todo depende y resulta del cultivo de las tierras; sin él no hay materias primeras para las artes; por consiguiente, la industria no tiene como ejercitarse, no puede proporcionar elementos para que el comercio los ejecute. Toda prosperidad que no esté fundada en la agricultura es incierta."
Para difundir la agricultura recomendaba repartir tierras y herramientas entre los alumnos de la futura escuela de agronomía, en condiciones de subsidio. La idea no era nueva en aquel momento: el año anterior el síndico del Cabildo de Buenos Aires había recomendado regalar tierras a los pobres con el mismo fin. Félix de Azara solicitó al virrey medidas similares, pero a ninguno de los tres le hicieron el menor caso: desde épocas muy tempranas la tierra era el bien de especulación por excelencia; y a ningún funcionario colonial se le iba a ocurrir distribuirla entre los pobres. Tampoco se le ocurriría a los gobiernos patrios hasta fines del siglo XIX.
Ni qué decir que la escuela de agronomía de Belgrano no se fundó, ni la escuela de arquitectura, o la compañía de seguros, todas propuestas por Manuel Belgrano desde su función en el Consulado.
Sí se logró poner en marcha la escuela de náutica, también proyectada por este activo secretario del Consulado del Virreynato, pero cuando la Corona se enteró de su existencia la mandó a cerrar. Belgrano se comprometió con el proceso de la Revolución de Mayo y encabezó varias campañas militares como delegado de la Primera Junta.
A 190 años de su fallecimiento, el 20 de junio de 1820, conocer su visión y entender las motivaciones del silencio que la rodea son la mejor posibilidad de honrar su recuerdo que tenemos a nuestra disposición. 

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